domingo, 23 de enero de 2011

Primera reunión del año.

El viernes pasado realizamos la primera reunión del año, a ella asistieron también integrantes de la Comuna 6. Se conversó sobre el año que nos espera, ya que durante el mismo se realizarán elecciones para cargos nacionales, de la CABA y de las Comunas, por lo tanto tendremos varias campañas con sus correspondientes fiscalizaciones por delante.
En lo que hace a lo estrictamente comunal se resaltó la importancia de la inauguración parcial de la Plaza de Boedo, con lo que se hizo realidad un antiguo reclamo de los habitantes del barrio, también se mencionó que es la única obra de relativa envergadura realizada por la actual administración en el territorio de la Comuna, la que sigue teniendo la sede del CGPC fuera de su jurisdicción.
También se consideró como muy importante continuar, tal como se realizó el año pasado, asistiendo a todas las reuniones relacionadas con los Preconsejos Consultivos Comunales.
Por último se trató sobre el estado de la Comuna y se decidió proseguir con las tareas de evaluación ya iniciadas (arbolado, iluminación, aceras, limpieza, personas en situación de calle, vehículos abandonados, etc.).
Una nota adicional, pero no de menos importancia, es que los rigores de la reunión fueron mitigados por la vituallas estratégicas aportadas por cada uno de los asistentes.
Carlos Vicente Ruá
Domingo 23 de enero de 2011

lunes, 20 de diciembre de 2010

Basta de Inseguridad!!!

Basta de Inseguridad!!! así se titula el texto del folleto que estuvimos entregando a los vecinos el pasado sábado en la esquina de Castro Barros y Rivadavia.

En el citado folleto se pone en conocimiento de la ciudadanía los lineamientos básicos del Sistema Integral de Seguridad Pública y Ciudadana desarrollado por Unión Por Todos -Coalición Cívica-.

La preocupación por la Seguridad por parte de nuestro Partido no nace ahora, por el contrario es de larga data tal como lo demuestra la intensa labor parlamentaria de su Presidente la Diputada Nacional Patricia Bullrich y, sin ir más lejos, en esta página hay artículos en que nos ocupamos del tema.

Carlos Vicente Ruá
20 de diciembre de 2010.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Reunión y vehículos abandonados.

Este viernes que pasó nos reunimos los integrantes de la Comuna 5 a fin de hacer un balance de lo hecho a lo largo del año e ir pensando en lo que nos espera en el próximo.

Del balance se pude mencionar: la participación desde un primer momento en las Asambleas en las que se debatió el armado del Preconsejo Consultivo Comunal, como así también en el foro que sobre seguridad implementa la Seccional 10°. Una mención especial merece el festejo que con motivo del Día de la Escarapela realizamos en algunas de las escuelas de la Comuna, en la que obsequiamos el distintivo patrio y alfajores a los alumnos. También es de destacar la campaña que iniciamos para el retiro de los vahículos abandonados en la vía pública, elevando en cada caso una nota acompañada por material fotográfico a las autoridades del CGPC 5, encontrando una respuesta positiva por parte de las mismas.

En lo que hace al año venidero, con la primera elección de autoridades comunales a mediados de año conjuntamente con las de la ciudad y las nacionales en octubre, nos hace avizorar un panorama que requerirá de todos nosotros una cuota importante de entrega y dedicación.

Una mención aparte merece el tema de los numerosos vehículos abandonados en las calles de nuestra Comuna, con las implicancias negativas que ello tiene, implicancias que van desde lo estético, pasando por lo económico y finalizando en la seguridad; basta señalar que en el diseño de cualquier política de seguridad ciudadana, una de las primeras acciones que se recomiendan es la erradicación de estos vehículos.

21 de noviembre de 2010.
Carlos Vicente Ruá

lunes, 8 de febrero de 2010

Veto a la Ley de Publicidad Oficial

En un comentario anterior (17/09/2009) hacía un análisis crítico sobre el uso y abuso del color partidario en la publicidad oficial del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires como así también en la flota de vehículos pertenecientes a la misma, los carteles de obras, etc. Parece ser que en el gobierno no tienen muy en claro la diferencia entre Estado y partido político, suponiendo que el día de mañana sea otro el partido encargado de la administración de la ciudad estará entonces en su derecho de pintar todo con sus colores, cargando por supuesto el gasto ocasionado al bolsillo del contribuyente, tal como lo está haciendo la actual adminstración que de esta manera malgasta alegremente los escasos dineros públicos.
Esta conducta poco ética alcanzó su máxima expresión con el veto del Jefe de Gobierno a los artículos de la Ley que reglamentaba la publicidad oficial y trataban precisamente sobre este tema, entre otros. Es de señalar que la citada Ley fue aporobada por unanimidad por los 56 legisladores presentes en el recinto.
No deja de llamar la atención lo manifestado por el jefe de gabinete quien ante la requisitoria peridística manifestó "Si no se puede tomar ningún color que use un partido, hay que hacer propaganda en sepia", poniendo de manifiesto que el partido al que pertence, en su conducta ética, es más de lo mismo.
Ni que hablar de la prolongación de la red de subterráneos, los escándalos de la policía metropolitana, las idas y venidas con el nombramiento del ministro de educación, etc, etc.
Lunes 08 de febrero de 2010
Carlos Vicente Ruá

sábado, 21 de noviembre de 2009

La Argentina insolente.

Me parece interesante como un aporte al debate sobre las causas que orioginan nuestra actual situación.


Carlos Vicente Ruá

21 de noviembre de 2009




El Dr. Mario A. Rosen es médico, educador, escritor, y empresario exitoso. Tiene 63 años. Socio fundador de Escuela de Vida, Columbia Training System, y Dr. Rosen & Asociados. Desde hace 15 años coordina grupos de entrenamiento en Educación Responsable para el Adulto. Ha coordinado estos cursos en Neuquén, Córdoba, Tucumán, Rosario, Santa Fe, Bahía Blanca y en Centro América. Médico residente y Becario en Investigación clínica del Consejo Nacional de Residencias Médicas (UBA). Premio Mezzadra de la Facultad de Ciencias Médicas al mejor trabajo de investigación (UBA). Concurrió a cursos de perfeccionamiento y actualización en conducta humana en EEUU y Europa. Invitado a coordinar cursos de motivación en Amway y Essen Argentina, Dealers de Movicom Bellsouth, EPSA, Alico Seguros, Nature, Laboratorios Parke Davis, Melaleuka Argentina, BASF.


Q Antes de imprimir este mensaje piensa si es necesario. Protege el medio ambiente.




La Argentina Insolente

En mi casa me enseñaron bien.
Cuando yo era un niño, en mi casa me enseñaron a honrar dos reglas sagradas:

Regla N° 1: En esta casa las reglas no se discuten.
Regla N° 2: En esta casa se debe respetar a papá y mamá.

Y esta regla se cumplía en ese estricto orden. Una exigencia de mamá, que nadie discutía... Ni siquiera papá. Astuta la vieja, porque así nos mantenía a raya con la simple amenaza: “Ya van a ver cuando llegue papá”. Porque las mamás estaban en su casa. Porque todos los papás salían a trabajar... Porque había trabajo para todos los papás, y todos los papás volvían a su casa.

No había que pagar rescate o ir a retirarlos a la morgue. El respeto por la Autoridad de papá (desde luego, otorgada y sostenida graciosamente por mi mamá) era razón suficiente para cumplir las reglas.

Usted probablemente dirá que ya desde chiquito yo era un sometido, un cobarde conformista o, si prefiere, un pequeño fascista, pero acépteme esto: era muy aliviado saber que uno tenía reglas que respetar. Las reglas me contenían, me ordenaban y me protegían. Me contenían al darme un horizonte para que mi mirada no se perdiera en la nada, me protegían porque podía apoyarme en ellas dado que eran sólidas.. Y me ordenaban porque es bueno saber a qué atenerse. De lo contrario, uno tiene la sensación de abismo, abandono y ausencia.

Las reglas a cumplir eran fáciles, claras, memorables y tan reales y
consistentes como eran “lavarse las manos antes de sentarse a la mesa” o “escuchar cuando los mayores hablan”.

Había otro detalle, las mismas personas que me imponían las reglas eran las mismas que las cumplían a rajatabla y se encargaban de que todos los de la casa las cumplieran. No había diferencias. Éramos todos iguales ante la Sagrada Ley Casera.

Sin embargo, y no lo dude, muchas veces desafié “las reglas” mediante el sano y excitante proceso de la “travesura” que me permitía acercarme al borde del universo familiar y conocer exactamente los límites. Siempre era descubierto, denunciado y castigado apropiadamente....

La travesura y el castigo pertenecían a un mismo sabio proceso que me permitía mantener intacta mi salud mental. No había culpables sin castigo y no había castigo sin culpables. No me diga, uno así vive en un mundo predecible.

El castigo era una salida terapéutica y elegante para todos, pues alejaba el rencor y trasquilaba a los privilegios. Por lo tanto las travesuras no eran acumulativas. Tampoco existía el dos por uno. A tal travesura tal castigo.
Nunca me amenazaron con algo que no estuvieran dispuestos y preparados a cumplir.

Así fue en mi casa. Y así se suponía que era más allá de la esquina de mi casa. Pero no. Me enseñaron bien, pero estaba todo mal. Lenta y
dolorosamente comprobé que más allá de la esquina de mi casa había
“travesuras” sin “castigo”, y una enorme cantidad de “reglas” que no se cumplían, porque el que las cumple es simplemente un estúpido (o un boludo, si me lo permite).

El mundo al cual me arrojaron sin anestesia estaba patas para arriba.
Conocí algo que, desde mi ingenuidad adulta (sí, aún sigo siendo un
ingenuo), nunca pude digerir, pero siempre me lo tengo que comer: "la impunidad". ¿Quiere saber una cosa? En mi casa no había impunidad. En mi casa había justicia, justicia simple, clara, e inmediata. Pero también había piedad.

Le explicaré: Justicia, porque “el que las hace las paga”. Piedad, porque uno cumplía la condena estipulada y era dispensado, y su dignidad quedaba intacta y en pie. Al rincón, por tanto tiempo, y listo... Y ni un minuto más, y ni un minuto menos. Por otra parte, uno tenía la convicción de que sería atrapado tarde o temprano, así que había que pensar muy bien antes de sacar los pies del plato.

Las reglas eran claras. Los castigos eran claros. Así fue en mi casa.
Y así creí que sería en la vida. Pero me equivoqué. Hoy debo reconocer que en mi casa de la infancia había algo que hacía la diferencia, y hacía que todo funcionara. En mi casa había una “Tercera Regla” no escrita y, como todas las reglas no escritas, tenía la fuerza de un precepto sagrado. Esta fue la regla de oro que presidía el comportamiento de mi casa:

Regla N° 3: No sea insolente. Si rompió la regla, acéptelo, hágase
responsable, y haga lo que necesita ser hecho para poner las cosas en su lugar.

Ésta es la regla que fue demolida en la sociedad en la que vivo. Eso es lo que nos arruinó.. LA INSOLENCIA. Usted puede romper una regla -es su riesgo- pero si alguien le llama la atención o es atrapado, no sea arrogante e insolente, tenga el coraje de aceptarlo y hacerse responsable. Pisar el césped, cruzar por la mitad de la cuadra, pasar semáforos en rojo, tirar papeles al piso, tratar de pisar a los peatones, todas son travesuras que se pueden enmendar... a no ser que uno viva en una sociedad plagada de insolentes. La insolencia de romper la regla, sentirse un vivo, e insultar, ultrajar y denigrar al que responsablemente intenta advertirle o hacerla respetar. Así no hay remedio.

El mal de los Argentinos es la insolencia. La insolencia está compuesta de petulancia, descaro y desvergüenza. La insolencia hace un culto de cuatro principios:

- Pretender saberlo todo
- Tener razón hasta morir
- No escuchar
- Tú me importas, sólo si me sirves.

La insolencia en mi país admite que la gente se muera de hambre y que los niños no tengan salud ni educación. La insolencia en mi país logra que los que no pueden trabajar cobren un subsidio proveniente de los impuestos que pagan los que sí pueden trabajar (muy justo), pero los que no pueden trabajar, al mismo tiempo cierran los caminos y no dejan trabajar a los que sí pueden trabajar para aportar con sus impuestos a aquéllos que, insolentemente, les impiden trabajar. Léalo otra vez, porque parece mentira.
Así nos vamos a quedar sin trabajo todos.
Porque a la insolencia no le importa, es pequeña, ignorante y arrogante.

Bueno, y así están las cosas. Ah, me olvidaba, ¿Las reglas sagradas de mi casa serían las mismas que en la suya? Qué interesante. ¿Usted sabe que demasiada gente me ha dicho que ésas eran también las reglas en sus casas?
Tanta gente me lo confirmó que llegué a la conclusión que somos una inmensa mayoría. Y entonces me pregunto, si somos tantos, ¿por qué nos acostumbramos tan fácilmente a los atropellos de los insolentes? Yo se lo voy a contestar.

PORQUE ES MÁS CÓMODO, y uno se acostumbra a cualquier cosa, para no tener que hacerse responsable. Porque hacerse responsable es tomar un compromiso y comprometerse es aceptar el riesgo de ser rechazado, o criticado. Además, aunque somos una inmensa mayoría, no sirve para nada, ellos son pocos pero muy bien organizados. Sin embargo, yo quiero saber cuántos somos los que
estamos dispuestos a respetar estas reglas.

Le propongo que hagamos algo para identificarnos entre nosotros. No tire papeles en la calle. Si ve un papel tirado, levántelo y tírelo en un tacho de basura. Si no hay un tacho de basura, llévelo con usted hasta que lo encuentre. Si ve a alguien tirando un papel en la calle, simplemente levántelo usted y cumpla con la regla 1. No va a pasar mucho tiempo en que seamos varios para levantar un mismo papel.

Si es peatón, cruce por donde corresponde y respete los semáforos, aunque no pase ningún vehículo, quédese parado y respete la regla.

Si es un automovilista, respete los semáforos y respete los derechos del peatón. Si saca a pasear a su perro, levante los desperdicios.

Todo esto parece muy tonto, pero no lo crea, es el único modo de comenzar a desprendernos de nuestra proverbial INSOLENCIA. Yo creo que la insolencia colectiva tiene un solo antídoto, la responsabilidad individual. Creo que la grandeza de una nación comienza por aprender a mantenerla limpia y ordenada...
Si todos somos capaces de hacer esto, seremos capaces de hacer cualquier cosa.

Porque hay que aprender a hacerlo todos los días. Ése es el desafío.
Los insolentes tienen éxito porque son insolentes todos los días, todo el tiempo. Nuestro país está condenado: O aprende a cargar con la disciplina o cargará siempre con el arrepentimiento.

¿A USTED QUÉ LE PARECE? ¿PODREMOS RECONOCERNOS EN LA CALLE ?
Espero no haber sido insolente.. En ese caso, disculpe.

Dr. Mario Rosen




Seguridad.

En forma instintiva lo primero que busca el ser humano es protegerse de todos los peligros que lo acechan. En la noche de los tiempos era tarea fundamental de cada hombre el ocuparse de su seguridad y de la eficacia con que llevara a cabo dicha tarea dependía su supervivencia, era cuestión de vida o muerte. Con el correr del tiempo y al formarse las sociedades, los hombres fueron delegando en las mismas tareas que eran de su competencia, como por el ejemplo las que hacen a su seguridad.

A la sociedad, o sea al Estado, le fue conferida por cada uno de sus integrantes, la tarea indelegable de brindar seguridad a todo el conjunto, siendo el gasto que ocasiona el realizar dicha tarea sufragado vía impuestos por cada uno de sus miembros.

Ahora bien, si una sociedad incumple de manera notoria con su obligación de dar seguridad a sus integrantes, tal situación puede llevar a que cada uno de ellos se sienta en la obligación de retomar para si la tarea de velar por su seguridad y lo haga de la forma que lo considere más conveniente, llegado a tal punto comenzará a regir en la sociedad en cuestión "la ley de la selva". y se tornará imposible vivir en ella de manera civilizada.

Carlos Vicente Ruá
21 de noviembre de 2009

viernes, 13 de noviembre de 2009

´Charla debate con Juan Pablo Arenaza




Tal como estaba programado y ante una importante asistencia de vecinos, pertenecientes mayoritariamente a los barrios de Almagro y Boedo, se presentó el Diputado electo por la Ciudad de Buenos Aires Juan Pablo Arenaza en la reunión organizada por la Comuna 5 de Unión Por Todos Coalición Cívica el viernes 06 de noviembre.
En primer lugar Juan Pablo puso en conocimiento de los asistente cuáles serían las líneas directrices de su gestión en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, para luego dar respuesta a todas las inquietudes que le manifestaran los vecinos presentes, generándose un ida y vuelta enriquecedor, tan es así que el evento se prolongó por casi dos horas en forma ininterrumpida, finalizando con un fuerte aplauso de todos los presentes.
Carlos Vicente Ruá.
13 de noviembre de 2009.