sábado, 17 de octubre de 2009

Últimamente estoy observando que cuando alguna empresa prestadora de servicios públicos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se ve en la obligación de romper una vereda y hacer en ella una zanja a fin de poder llevar a cabo alguna reparación, terminada ésta proceden a rellenar la zanja en cuestión pero no vuelven a poner los baldosones o las baldosas correspondientes para dejar todo tal cual se encontraba originariamente, sino que, muy por el contrario, proceden a dar un "terminado" con una mezcla de mala calidad y sin siquiera tomarse la molestia de dejar la superficie relativamente nivelada, situación que se ve agravada al poco tiempo ya que lo que constituía un desnivel o una desprolijidad se convierte en un pozo con el consiguiente peligro para los ciudadanos que transitan por las mismas, de le estética ni que hablar!!

Pienso que esta situación se debe a una política de ahorro mal entendido de las empresas, a lo que se suma una falta de control por parte de los organismos gubernamentales pertinentes.

Lo real es que los porteños sufrimos un paulatino y constante deterioro de nuestra calidad de vida. Estoy seguro que esta situación cambiará radicalmente cuando se encuentren funcionando plenamente las Comunas.

Carlos Vicente Ruá
17 de octubre de 2009